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lunes, 24 de febrero de 2014

El diente roto



Pedro Emilio Coll

A los doce años, combatiendo Juan Peña con unos granujas recibió un guijarro sobre un diente; la sangre corrió lavándole el sucio de la cara, y el diente se partió en forma de sierra. Desde ese día principia la edad de oro de Juan Peña.
Con la punta de la lengua, Juan tentaba sin cesar el diente roto; el cuerpo inmóvil, vaga la mirada sin pensar. Así, de alborotador y pendenciero, tornóse en callado y tranquilo.
Los padres de Juan, hartos de escuchar quejas de los vecinos y transeúntes víctimas de las perversidades del chico, y que habían agotado toda clase de reprimendas y castigos, estaban ahora estupefactos y angustiados con la súbita transformación de Juan.
Juan no chistaba y permanecía horas enteras en actitud hierática, como en éxtasis; mientras, allá adentro, en la oscuridad de la boca cerrada, la lengua acariciaba el diente roto sin pensar.
-El niño no está bien, Pablo -decía la madre al marido-, hay que llamar al médico.
Llegó el doctor y procedió al diagnóstico: buen pulso, mofletes sanguíneos, excelente apetito, ningún síntoma de enfermedad.
-Señora -terminó por decir el sabio después de un largo examen- la santidad de mi profesión me impone el deber de declarar a usted...
-¿Qué, señor doctor de mi alma? -interrumpió la angustiada madre.
-Que su hijo está mejor que una manzana. Lo que sí es indiscutible -continuó con voz misteriosa- es que estamos en presencia de un caso fenomenal: su hijo de usted, mi estimable señora, sufre de lo que hoy llamamos el mal de pensar; en una palabra, su hijo es un filósofo precoz, un genio tal vez.
En la oscuridad de la boca, Juan acariciaba su diente roto sin pensar.
Parientes y amigos se hicieron eco de la opinión del doctor, acogida con júbilo indecible por los padres de Juan. Pronto en el pueblo todo se citó el caso admirable del "niño prodigio", y su fama se aumentó como una bomba de papel hinchada de humo. Hasta el maestro de la escuela, que lo había tenido por la más lerda cabeza del orbe, se sometió a la opinión general, por aquello de que voz del pueblo es voz del cielo. Quien más quien menos, cada cual traía a colación un ejemplo: Demóstenes comía arena, Shakespeare era un pilluelo desarrapado, Edison... etcétera.
Creció Juan Peña en medio de libros abiertos ante sus ojos, pero que no leía, distraído con su lengua ocupada en tocar la pequeña sierra del diente roto, sin pensar.
Y con su cuerpo crecía su reputación de hombre juicioso, sabio y "profundo", y nadie se cansaba de alabar el talento maravilloso de Juan. En plena juventud, las más hermosas mujeres trataban de seducir y conquistar aquel espíritu superior, entregado a hondas meditaciones, para los demás, pero que en la oscuridad de su boca tentaba el diente roto, sin pensar.
Pasaron los años, y Juan Peña fue diputado, académico, ministro y estaba a punto de ser coronado Presidente de la República, cuando la apoplejía lo sorprendió acariciándose su diente roto con la punta de la lengua.
Y doblaron las campanas y fue decretado un riguroso duelo nacional; un orador lloró en una fúnebre oración a nombre de la patria, y cayeron rosas y lágrimas sobre la tumba del grande hombre que no había tenido tiempo de pensar.
FIN

jueves, 16 de enero de 2014

Iniciando un Nuevo año

Un gusto nuevamente estar aqui en mi lugar preferido mi blog, estuve de vacaciones ocupandome del trabajo y de la navidad....
Pero aqui estoy nuevamente al pie del cañon tratando de sacar tiempo para dedicarle mas a este sitio, pues es algo que me gusta hacer y mantenerlo lleva su tiempo, como dice el titulo iniciando un nuevo año como todos, nuevas metas y proyectos que comenzar y otras concluir pero alli vamos para alante siempre Feliz Año Nuevo 2014

martes, 26 de noviembre de 2013

La felicidad me llego de paso aprovechala



AGRUPACION: Amor Y Gaita
AUTOR: Lenin Pulgar
DESCRIPCION:
INTERPRETE: Carlos Méndez
TITULO: La Felicidad

I
La felicidad me llego de paso 
y paso a preguntar
Si es que ser feliz 
Es bueno acaso
Todos la buscamos 
pocos la encontramos
Será que la felicidad  
es buena acaso (bis)

CORO
La felicidad, 
me llego de paso
Me dejo a su paso, 
lo que quiero más
Y veo secarse 
muchas agonías
Y la vida mía 
ha vuelto a comenzar (bis)

II
Muchas cosas buenas tiene la vida, 
cuando llega el momento
No hay más que pensar, 
vibra en  alegría
Porque complicarse 
No hay porque enrollarse
Adelante felicidad serás bienvenida

III
Las penas del alma siempre son penas 
no se puede entender
Pero siempre habrá 
agua clara y nueva
Recoge la buena 
Siempre existe opción
Es como la canción 
si es bonita queda (bis)

viernes, 22 de noviembre de 2013

La Botella


Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed.  Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo.  El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde
acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada.  Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.
Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar".
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?
¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no sé cuánto tiempo atrás?
Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia... Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosa mente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:
"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".
Hay muchas lecciones que podemos extraer de esta historia. Muchas veces tenemos miedo de iniciar un

nuevo proyecto porque demandará una gran inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento. Muchos

se quedan parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían lograr grandes victorias.
Muchas veces tenemos grandes oportunidades que se nos presentan en la vida y que pueden ayudarnos a ser mejores personas o pueden abrirnos puertas nuevas que nos conducen a un mundo mejor... pero tememos... no confiamos.
La vida es un desafío, ¿por qué no nos arriesgamos?, ¿por qué no creemos? El tren pasa algunas veces por nuestra vida cargado de cosas... podemos arriesgarnos y subir... o dejarlo pasar... ¿Y si no vuelve? ¿Y si esa oportunidad que hoy dejamos pasar no se repite?


LA ACTITUD HACE LA DIFERENCIA

Así como hay personas pobres y personas ricas, también hay países pobres y países ricos.
La diferencia entre los países pobres y los países ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos son hoy, sin embargo, países desarrollados y ricos.
Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero que tiene una de las flotas navieras más grandes del mundo. No tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados pastorea y cultiva sólo cuatro meses al año, ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.
Al igual que Japón, no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad difícilmente superable. Es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación.
Finalmente no podemos decir que la raza hace la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos cómo los llamados “ociosos” de América Latina, o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países.
Entonces ¿qué hace la diferencia?

¡¡¡LA ACTITUD DE LAS PERSONAS HACE LA DIFERENCIA!!!.
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas:
1. La MORAL como principio básico.
2. El ORDEN y la Limpieza.
3. La HONRADEZ y la integridad moral.
4. La PUNTUALIDAD.
5. La RESPONSABILIDAD.
6. El DESEO de superación.
7. El RESPETO a la ley y los reglamentos.
8. El RESPETO por el derecho de los demás.
9. El AMOR al trabajo.
10. El afán por el AHORRO y la INVERSIÓN
¿Necesitamos más Leyes?
¿No sería suficiente con cumplir y hacer cumplir con estas 10 Reglas Básicas?

En los países pobres, solo la mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. Muchos países no son pobres por que le falte riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel; se es pobre por la actitud de sus habitantes, simplemente hace falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.


Fuente:Delsaber.com